BBS

BBS

Un referente en el sector

Cuando Michael Schumacher ganó el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 en 1995, lo hizo con unas BBS. También eran estas llantas las que calzaba el Porsche 935 K3 de Klaus Ludwig que venció en Le Mans en 1979, y las que triunfaron en Daytona en los ochenta, y en las Copas de la FIA GT en los noventa… BBS debe su nombre a las iniciales de los apellidos de sus dos fundadores – Heinrich Baumgartner y Klaus Brand– y de la ciudad donde se asentó la compañía –Schiltach, Alemania– .

 

Parte del éxito está en un proceso de elaboración en el que todos los pasos se analizan, prevén y planifican. Cada nuevo modelo se chequea virtualmente antes de que la aleación de aluminio, silicio y estroncio se funda. Se comprueba su comportamiento estructural, la resistencia a la fatiga, las cargas dinámicas, se simula cómo cada llanta reaccionará en condiciones reales de carga y conducción… Todo está medido y controlado ante de empezar la elaboración. Nada queda al azar.

Una vez que el proceso de fabricación arranca, se abren tres líneas de productos: una claramente dirigida a competición, otra a los vehículos de pasajeros y una tercera centrada en las llantas forjadas de alta calidad que se elaboran en frío para que los metales no se vicien o deformen. La terminación es una de las señas de identidad de BBS. Una serie de aleaciones son las responsables de su brillo característico junto a un acabado de tres capas que aumenta la resistencia. El éxtasis llega con los modelos especiales, en los que hay pulido cerámico y torneado en forma de diamante. Y el olimpo se alcanza con la revolucionaria tecnología Air Inside, un sistema de cámaras circunferenciales y radios huecos que reduce el peso en unos 5,3 kg por llanta, y mejoran la estabilidad y la amortiguación.